domingo, 17 de enero de 2010

Gotas agridulces.

Y que llueva, que llueva... que siga lloviendo.
Puede que importe, puede que no.
Puede...
Puede que no sea dolor... sino miedo.
Miedo a que duela.
Miedo a no dar la talla.
Y por eso duele...
Y dejamos que llueva.
Y que llueva, que llueva... que siga lloviendo.

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