miércoles, 24 de febrero de 2010

Desengaño de las mujeres.

Puto es el hombre que de putas fía,
y puto el que sus gustos apetece;
puto es el estipendio que se ofrece
en pago de su puta compañía.

Puto es el gusto, y puta la alegría
que el rato putaril nos encarece;
y yo diré que es puto a quien parece
que no sois puta vos, señora mía.

Mas llámenme a mí puto enamorado,
si al cabo para puta no os dejare;
y como puto muera yo quemado

si de otras tales putas me pagare,
porque las putas graves son costosas,
y las putillas viles, afrentosas.



Francisco de Quevedo.

martes, 16 de febrero de 2010

Somos

Somos los niños burbuja del fin de la historia, X en ecuaciones soñando con contratos fijos, con libélulas que anhelan dulces besos que se esconden tras el brillo de las barras de aquel bar donde te amé, isla de resistencia, tallando en cubitos de hielo futuro y promesas. Y mientras los ultracuerpos subidos a estrados recitan sermones, hay quien nos dice que no es tiempo para hablar de la utopía ni de revoluciones, que es un anacronismo cantarle a la trova, nombrar a Guevara y mientras golpean tu fe y tu futuro en su fragua. Y en estos días el que escribe consciente del privilegio de nacer en esta orilla cree que aún este será el tiempo del ángel temeroso que suspira, átomo que gira en solitario, alienígena nacido en esta tierra, del sueño sublime, en fin, del hombre y la mujer que buscan otro mundo posible. Y, mientras tanto, los santos de causas perdidas discuten verdades, armados con su piolet se confunden de enemigo. Mientras, en la calle, un rumor de alas batiendo exige su voz, una voz diferente. Meciendo en la red utopías pregunta y disiente. Y en estos días el que escribe consciente del privilegio de habitar en esta orilla cree que aún este será el tiempo del hada temerosa que suspira, luciérnaga abandonando el letargo, Ícaro escapando de una isla, del sueño sublime, en fin, del hombre y la mujer que buscan otro mundo posible.


Ismael Serrano

viernes, 12 de febrero de 2010

Para ver claro.

Basta con cambiar la dirección de la mirada.



Cuando tenía seis años, vi una vez un extraordinario dibujo en un libro que trataba sobre el Bosque Virgen, llamado "Historias Vividas". La lámina expresaba nada menos que una serpiente boa tragándose a una fiera. Aquí tenemos la copia del dibujo.

El libro decía: "Las serpientes boas capturan a sus presas y las tragan enteras, sin masticarlas. Esto, no les permite moverse y duermen durante los seis largos meses en que transcurre la digestión." Es entonces que pensé mucho sobre las aventuras de la selva y un buen día, tomé un lápiz de color y logré mi dibujo número 1. Era así:

Decidí mostrar mi primera obra maestra a la gente grande, y pregunté si mi dibujo les asustaba.

-"Por qué nos asustaría un sombrero?"-, me respondían.

Pero mi dibujo, no representaba en verdad a un sombrero. Expresaba una serpiente boa que había tragado a un elefante.

Decidí entonces dibujar el interior de la serpiente boa a fin de que los adultos comprendieran, ya que siempre necesitan explicaciones. Así quedó logrado mi dibujo número 2:

Me aconsejaron las personas grandes, que abandonara estos dibujos de serpientes boas cerradas o abiertas y me dedicara un poco más a la geografía, la historia, el cálculo y la gramática.

De este modo abandoné a la edad de seis años lo que pudo haber sido una brillante carrera de pintor. Me encontraba decepcionado a raíz del fracaso de mis dos primeros dibujos. Insisto en que las personas grandes no comprenden nada por sí mismas y es cansador para nosotros, los niños, darles siempre y siempre explicaciones.

Consideré que debía elegir otra ocupación y aprendí a pilotear aviones, volando así por innúmeros lugares del mundo. Reconozco que la geografía me sirvió de mucho. Al instante podía distinguir China de Arizona; esto es muy útil si uno llega a perderse durante la noche.

Debo decir, que así fue como a lo largo de mi vida, tomé contacto con muchísima gente seria. He vivido mucho con personas grandes, viéndolas muy de cerca. Aún así, no mejoré en demasía mi opinión acerca de los adultos.

Cuando encontraba alguna persona grande que me parecía algo lúcida, realizaba la prueba de mi dibujo número 1 que siempre he conservado y conservo aún. Me interesaba saber si verdaderamente comprendería mi dibujo. Sin embargo, siempre me respondían: "Es un sombrero". Desde ya que no les hablaba entonces de serpientes boas, ni de bosques vírgenes, ni de estrellas. Me ponía a su alcance, hablándoles de bridge, de golf, de política y de corbatas. Así es como se quedaban conformes por haber conocido a un hombre tan razonable.




El principito. Antoine de Saint - Exupèry


miércoles, 10 de febrero de 2010

El cementerio está lleno de personas imprescindibles.






Gracias por recordármelo, Clara





Recuerde el alma dormida,
abiue el seso e despierte
contemplando
cómo se passa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando,
quánd presto se va el plazer,
cómo después de acordado
da dolor,
cómo, a nuestro parescer,
qualquiere tiempo passado

fue mejor
.








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