martes, 24 de agosto de 2010

Cien años de soledad

Él se detuvo un instante frente al castaño, y una vez más comprobó que tampoco aquel espacio vacío le suscitaba algún afecto.

- ¿Qué dice?- preguntó.

- Está muy triste- contestó Úrsula- porque cree que te vas a morir.

- Dígale- sonrió el coronel- que uno no se muere cuando debe sino cuando puede.


Gabriel García Márquez
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