lunes, 17 de diciembre de 2012

Me comentó

No tengo los ojos grandes
como esa flipada que es tan sólo un año mayor que yo y
que se cree que es mucho más de lo que jamás llegará a ser.

No tengo los ojos grandes y,
además, llevo gafas.
Tampoco he desarrollado,
en mis 21 añitos,
recién cumplidos,
ningún instinto obsesivo por maquillarlos.

No tengo los ojos grandes y,
sin embargo, veo
y no pienso marcharme
a tientas
a ninguna parte.

No tengo los ojos grandes y,
por eso, Ángel González nunca se hubiese
entusiasmado conmigo.

Pero estoy segura de
que él, también sin dudar,
se hubiese horrorizado más con mis
burdos intentos de escritura
que con mis ojos pequeños.


martes, 4 de diciembre de 2012

Tradición oral

[Sobre la importancia de las canciones para antes de dormir]


Mi infancia son recuerdos de un lobito bueno al que maltrataban todos los corderos y una ovejita lucera agazapada en algún rincón de La Mandrágora, balando beeee y baaaa cuando le subía la bilirrubina buscando visa para un sueño. Al corro, Manolo, mi madre está en los toros, pero entonces llegó un doctorrr manejando el cuatrimotorrrr. Mario salía del treinta y tres y (adiós, adiós, adiós) pedía un taxi para la estación; de camino veía a un chico que festejaba con una chica, con una chica, y en Sevilla a un sevillano siete niñas le dio Dios. Al olivo, al olivo, al olivo subí, ¿qué haces ahí, mono viejo, que no te casas?, en la calle 24 se ha cometido un asesinato, don Federico perdió su cartera, al pasar por el cuartel se me cayó un botón, y el último tranvía que queda todavía se va, se va, se va...

qué lástima me da,
pues ya no volverá...




Agacha, niña, ese pie que viene madre con un tizón a quemarte la punta del corazón, 
a
cha
lo.

domingo, 25 de noviembre de 2012

Cuatro rayitos de sol

- [...] La gente desertaba cuando se le presentaba la ocasión.
- ¿Y usted por qué no lo hizo?
- ¿Desertar? - Miralles me miró como si su cerebro no estuviera preparado para procesar la pregunta -. Pues no lo sé. No se me ocurrió, supongo. En esos momentos no es tan fácil pensar, ¿sabe? Además, ¿adónde iba a ir? Mis padres habían muerto y mi hermano también estaba en el frente... Mire - levantó el bastón, como si un imprevisto viniera a sacarle del aprieto-, ahí están.
Ante nosotros, al otro lado de la verja que separaba el jardín de la residencia de la Rue des Combottes, cruzaba un grupo de párvulos pastoreados por dos maestras. Me arrepentí de haber interrumpido a Miralles, porque la pregunta (o su incapacidad de responderla; o quizás era sólo el paso de los niños) pareció desconectarlo de sus recuerdos. 
- Puntuales como un reloj - dijo-. ¿Tiene usted hijos?
- No.
- ¿No le gustan los niños?
- Me gustan - dije, y pensé en Conchi-. Pero no los tengo.
- A mí también me gustan - dijo, agitando el bastón hacia ellos-. Fíjese en aquel botarate, el de la gorra.
Permanecimos un rato en silencio, mirando a los niños. No tenía por qué decir nada, pero filosofé tontamente:
- Siempre parecen felices.
- No se ha fijado bien - me corrigió Miralles-. Nunca lo parecen. Pero lo son. Igual que nosotros. Lo que pasa es que nosotros ni ellos nos damos cuenta.
- ¿Qué quiere decir?
Miralles sonrió por primera vez. 
- Estamos vivos, ¿no? - Se incorporó ayudándose con el bastón-. Bueno, es la hora de comer.

Javier Cercas: Soldados de Salamina, Círulo de lectores, Barcelona, 2001. (pp. 197-198) 




Sencillamente una novela/relato-real/historia-metaliteraria/loquesea maravillosa.
Lo siento mucho, David Trueba,: la película está bien, pero ni a la suela del zapato.
(A ver si para dentro de un par de semanas me desaparece, por fin, de la mente la melodía de Suspiros de España)

miércoles, 14 de noviembre de 2012

14N

A aquéllos que disfrutan de un día libre a costa de quienes hacen huelga: que sean felices en su "día de vacaciones".

A aquéllos que no harán huelga porque es cosa de rojos: que sean felices en su ignorancia.

A aquéllos que no harán la huelga porque no merece la pena: El gobierno estará orgulloso de ustedes.

A aquéllos que no harán huelga porque no merece la pena perder un día de sueldo: Muchas gracias y que disfruten de sus precarias condiciones laborales.

A aquéllos que no harán la huelga porque de verdad no pueden: Ánimo. Nos vemos esta tarde.

A Mari Cospe, que dirá que la huelga no ha sido secundada porque la gente buena y noble está encantada con ella y su equipo: Uda.

A aquella panda de idiotas que, perdiendo dinero, harán huelga y a aquéllos todavía más idiotas que, aunque no pueden hacerla porque no tienen empleo, también se unirán a la causa: A POR TODAS



Cada uno se toma la huelga como mejor le parece.
Y cada uno escribe en su blog lo que le apetece.



Sed felices, como buenamente podáis.

martes, 13 de noviembre de 2012

Bob Dylan's words

My words
Your words



I still say that some of the biggest criminals are those that turn their heads away when they see wrong and know it's wrong. I'm only 21 years old and I know that there's been too many wars... You people over 21, you're older and smarter


Blowin' in the wind


How many roads most a man walk down before you call him a man ?
How many seas must a white dove sail before she sleeps in the sand ?
How many times must the cannon balls fly before they're forever banned ?
The answer my friend is blowin' in the wind. The answer is blowin' in the wind.

Yes, and how many years can a mountain exist before it's washed to the sea ?
Yes, and how many years can some people exist before they're allowed to be free ?
Yes, and how many times can a man turn his head pretending he just doesn't see ?
The answer my friend is blowin' in the wind. The answer is blowin' in the wind.

How many times must a man look up before he can see the sky ?
Yes, how many ears must one man have before he can hear people cry ?
Yes, and how many deaths will it take till he knows that too many people have died ?
The answer my friend is blowin' in the wind. The answer is blowin' in the wind.








Adjuntaría esa traducción tan literal que la iglesia católica le hizo a esta canción... pero me da no sé qué que me pille la SGAE.

jueves, 8 de noviembre de 2012

Almudena Guzmán

¿Qué tendrá esta mujer que me deja tan yoquesé con cada poema?
Cada vez que la leo me gusta más.
Y además, y esto no lo olvidaré jamás, fue ella a quien vi la primera vez que fui a un recital de poesía.

Volvemos a comer juntos...

Volvemos a comer juntos.
Este hombre cada día más guapo y a ti te rebasan las orejas.

Qué importa.

Qué importa el poco tiempo que tienes para enamorarlo,
qué importa la sopa fría
- no puedes permitirte el lujo 
de perderlo de vista un solo instante, Almudena -,
si cuando vas a citar "yo siempre estoy triste"
él se anticipa y acariciándote los ojos dice que le encanta 
tu alegría.


Cleopatra en la sección de baño de El Corte Inglés


Todos los veranos la misma historia.

         
La luz áspera del probador,
el biquini sobre la braga,
los pelos en las piernas.         

Estás hecha un cuadro.         


De Munch.

viernes, 2 de noviembre de 2012

Canciones de otoño

Creo que no hace falta explicar el término ¿verdad?
Sí, yo creo que todo el mundo tiene que tener un pequeño canon interior de canciones de otoño.
De esas que son ideales para escuchar una tarde de nostalgia y lluvia. Desde que era adolescente siempre tuve en mente crear un cd con estas canciones, pero los pocos medios que tenía (no había internet en mi casa ni yo poseía bonanza económica para comprar muchos discos originales) me lo fueron impidiendo hasta que por fin, al entrar en la universidad, me encontré con un ordenador propio, conexión adsl y una modesta cuenta gratuita en spotify.

Mi lista "Otoño" se abre con la que, bajo mi punto de vista, es la canción de otoño por excelencia, aunque también he de decir que durante el tiempo que estuvo de moda la odié a rabiar.






Una curiosidad de esta lista es que dentro de ella hay canciones de artistas que no me gustan nada, como James Blunt, Nena Daconte, Pastora, Hombres G... Sin embargo, la canción de otoño elegida me suele poner los pelos de punta.




Otro dato curioso es que, exceptuando You're beautifull, sólo se compone de canciones en español. Bien es cierto que mi cultura en música internacional no es muy amplia, suelo decantarme por la música en español porque le doy mucha importancia a las letras, y todavía no tengo nivel suficiente de inglés para entender una canción en la primera o segunda escucha... Y ahora es cuando pido ayuda a aquellos pocos que lean esto ¿Alguien me sugiere una canción de otoño para ampliar mi lista? También os recomiendo, románticos y melancólicos de los tiempos modernos, de esos que tenéis reflex, camisas a cuadros y gafas enormes: si no tenéis alguna recopilación musical de este estilo, ¡creadla ya! Viene muy, pero que muy bien, y os lo dice una que no es moderna :)





Para finalizar, os copio la lista entera, que es muy cortita. ¡Por favor! espero sugerencias =D

You're beautifull - James Blunt
La chica de Tirso - Pereza
Desolado - Pastora
Men señará - Bebe
Con la frente marchita - Joaquín Sabina
Tuyo siemre - Andrés Calamaro
Los días raros - Vetusta morla
Niebla - Supersubmarina
El marido de la peluquera - Pedro Guerra (con Bebe)
El Aleph - Nena Daconte
Sam - Dr. Sapo
Crímenes perfectos - Andrés Calamaro
Temblando - Hombres G (versión de Alex Ubago)
Los lunes de octubre - La fuga

Llevaba mucho tiempo sin actualizar en el blog. No es que no tenga nada que contar, de hecho tengo pensadas un par de entradas más o menos serias y que podrían ser interesantes, pero mi carrera no me deja. Estoy llegando a niveles de saturación impresionantes: para el lunes tengo que tener leídos tres libros, escribir dos notas de prensa, una práctica y muuuuuuuuchas cositas divertidas como éstas. Conclusión: Las personas que leen despacio como yo las pasan putas en el último año de filología. Pero merece la pena :)


Ha det bra!!

lunes, 8 de octubre de 2012

Vamos a ver si nos centramos

Ruego a los tuiteros o twitteros (que mientras la RAE no diga nada, ambas formas parecen ser correctas):
Sé que tenéis mucho que decir al mundo, y que el mundo está deseando conocer vuestras opiniones pero, por favor: ¡expresaos bien! Aquí os dejo un repasito rápido a estos errores ortográficos que os hacen caer en lo absurdo. No pretendo hacer un manual de ortografía, sino unas poquitas aclaraciones a los errores ortográficos que más he visto desde que tengo perfil en twitter.

Haber/A ver
- Vamos a ver qué es lo que pasa aquí.
- Tiene que haber una solución.

Ay/Ahí/Hay (y éstas las explico con canciones)
- ¡Ay! Qué pesado, qué pesado, siempre pensando en el pasado.
-Ahí, ahí está viendo pasar el tiempo la puesta de Alcalá.
-  Ahora hay que levantarse, ahora hay que volver.

Echo/Hecho (El verbo echar echó la H a la basura y el verbo hacer la recogió).
- Te echo de menos.
-  Perdón, te he hecho mucho daño.

A/Ha/Ah
- Me voy a dar un baño
- Él se ha dado un baño.
- ¡Ah! Así que era eso...

Asimismo/ Así mismo/ A sí mismo
- Asimismo, creemos necesaria una bajada de precio en las fotocopias para los estudiantes.
- Así mismo puede valer, déjalo ya.
- Se lo estuvo reprochando a sí mismo durante todo el día.

A propósito de la ortografía, os dejo aquí un anuncio publicitario que lleva en la nevera de mi casa desde que mis padres (años a) lo encontraron en el periódico.



Y ya que la cosa va de twitter, me hago la moderna, me flipo y me autopromociono @Mlle_Amsterdam


Sed felices =)

domingo, 7 de octubre de 2012

Las mañanas de domingo sin resaca

El placer de sentir en la cara la luz del sol a través de las persianas y decidir que aún vas pasar otro ratito más en la cama. Más tarde acudes a la cocina, y compruebas (no sin cierta satisfacción) que tus papás se permitieron anoche el lujo de aparcar para hoy la limpieza de los vasos de leche que tomaron mientras veían la película de turno.
Desayuno: café con leche y tostada de tomate. El hamster inútil hace ruiditos inútiles también. Los pájaros cantan afuera. Pepa Fernández dice que hoy es el tercer domingo del otoño, primero del mes de octubre. ¡Cómo me gusta su programa! Y la columna de Manuel Vicent, eso que no falte. Ya haré más tarde el autodefinido.
Mi madre me consulta sobre qué comer hoy y, tras decidirlo, buscamos en la despensa los ingredientes. Sopa y lasaña de menú; procuraré tener cuidado con la bechamel. 
Intento leer un artículo sobre economía para dummies, me doy por vencida, necesito clases particulares sobre ladrones y especulación. Algo más alegre: acaba de llegarme vía email un disco nuevo que está yendo directo a mi discografía, previo paso por el reproductor (del cono!). Gracias, Salvador Puig Antich.
Anoche no fue una gran noche. Pero hoy no hay resaca, ni jaqueca, ni ganas de vomitar, ni ganas de llorar. Ni llueve, ni hace frío. Anoche no fue una gran noche pero hoy, a pesar de Chomsky, podría ser un gran día.

Buenos días, princesos y princesas :)



martes, 2 de octubre de 2012

Jorge Riechmann. Una verdad incómoda





Ayer (1 de Octubre de 2012) tuvo lugar la primera sesión del Aula de Poesía de la Facultad de Letras de la UCLM. Este curso, inauguraba su actividad con un recital poético de Jorge Riechmann.





En mi primera toma de contacto con él, pocas horas antes del evento, en una clase de literatura, me sorprendió sobre todo su carácter tan polifacético: licenciado en matemáticas, estudiante asimismo de literatura y filosofía, doctor en ciencias políticas, traductor de poesía, ensayista, profesor en la Universidad Autónoma de Madrid, ecologista comprometido, miembro y activista en diferentes organizaciones socio-políticas y, además, poeta. Escritor de poesía social y, según la crítica, uno de los representantes de la llamada Poesía de la conciencia, aunque él mismo ha denominado a parte de su obra “ecopoesía”.

Comienza la sesión y, tras conocer este currículum, no me impresionó (de hecho, me reconfortó) encontrarme frente a frente con un digno sucesor de José Antonio Labordeta en Un país en la mochila. Nos habla de una de sus últimas publicaciones, El común de los mortales (Tusquets, Barcelona 2011), de la cual sacará posteriormente la mayor parte de los poemas a recitar; resulta curiosa la anécdota que cuenta respecto a esta editorial, y es que Riechmann se mostró reacio, durante mucho tiempo, a publicar en Tusquets, porque no le gustaba el título de la colección: Nuevos textos sagrados.

Tras esta breve introducción, libro en mano, el poeta se levanta y, muy desenfadadamente, comienza a recitar Apenas lluvia. Prosigue con diversos poemas entre los que llaman la atención, por su pertenencia a distintas series, La condición humana I y IV, Teoría de la salvación I y Catastrofismo II y III. Quisiera hacer un breve paréntesis para hablar sobre la manera de leer de Riechmann; y es que,, bien sea porque debía estar muy cansado (le precedía una conferencia sobre su libro: El socialismo puede llegar sólo en bicicleta) o porque así es como él está acostumbrado a recitar, su entonación (por otro lado, muy bonita) y sus pausas en ocasiones demasiado prolongadas dificultaban el seguimiento de los poemas, de tal modo que en ocasiones no supe bien si los versos que leía pertenecían a un poema o a otro.

 Respecto a la materia poética, y esto es lo más interesante, su temática presenta una dualidad constante: la realidad y el futuro alternativo, siendo lo primero una representación del mundo en sus aspectos más zafios y miserables, y lo segundo el atisbo de esperanza, la esperanza por un cambio radical que salve la situación que ahora se da. Esta dualidad se comprueba muy claramente, por ejemplo, en sus poemas Hacia una edad oscura, que es una crítica a la involución de la sociedad, y Contra el pesimismo histórico, que plantea que el cambio es posible, que hay que intentarlo. A parte de esto, es advertible también en la poesía de Riechmann la huella de su actividad política y ecologista, lo cual se refleja en las numerosas alusiones a la naturaleza y a conceptos políticos, sobre todo al capitalismo. Por último, cabe destacar la importancia que este autor le da a lo puro, a lo esencial, y que es, sin duda alguna, uno de los rasgos claves del espíritu del poeta: Amar, y lo demás se dará por añadidura.

 Llegados ya a la parte de ruegos y preguntas, Riechmann habla sobre su experiencia a lo largo del tiempo con la lectura de Juan Ramón Jiménez, y la influencia que éste y otros poetas tan dispares como Kenneth Rexroth, Ángel González o el Arcipreste de Hita han tenido en su obra: “Buena parte de la poesía es una conversación con poetas del pasado”. Por último, lo más interesante, quizá, de este apartado, es el momento en que una espectadora le pregunta sobre el pesimismo de su poesía; ante esto, Riechmann argumenta que él no es pesimista, sino que intenta mirar las cosas tal y como son, “nos falta coraje para mirar de frente y tratar de cambiar”, también arguye que en sus poemas también están presentes los elementos positivos, de modo que, dice, “la pareja pesimismo-optimismo no es tan útil en este aspecto”. 

La poesía de Riechmann refleja pues, igual que el título del documental, una verdad incómoda, la cara burdamente oculta del mundo en plena “era de la denegación”. Pero para nada ha de entenderse como una verdad estática, pues, como él sugiere llegará (puede que en bicicleta, pero llegará) una esperanza después del apocalipsis.

Bosquimanos en el Ártico

1
El petróleo barato
y el automóvil
fueron la gran trampa

donde vamos a sucumbir
un siglo después

2
Es el empecinamiento en no perder
lo que al final hace inevitable la catástrofe

3
Ya es demasiado tarde para frenar
el desastre ecológico dice Donna Leon:
todo lo que leo indica que lo es

La lúcida novelista de New Jersey
tiene razón sólo parcialmente

Por una parte
la biosfera va a seguir:
sin traje de fiesta, eso desde luego

sino sólo harapos raídos
durante largo tiempo

mientras se va recuperando
gracias al buen hacer de su ejército de sastrecillos
valientes
e inextinguibles:
insectos
hongos
algas
bacterias sobre todo

Siempre nos quedarán las bacterias

Por otro lado
ni siquiera los causantes del estropicio
vamos a recibir el castigo que colectivamente
sin duda merecemos:

los seres humanos somos
supervivientes natos

(Por no apelar más que a experiencias
locales y recientes:
¡pero si hemos sobrevivido a José María Aznar!)



Quiero decir que quedarán
algunos bosquimanos en el Ártico
transformado eso sí en Mediterráneo

pequeños grupos
de los que hemos desdeñado por “primitivos” que conserven
un dedalico de sabiduría
y la capacidad de aguantar malos tiempos
salir adelante con muy poco
y aprender de las desgracias

En fin: los cazadores-recolectores
que esta vez sepan poner a tiempo
a Prometeo en su sitio

tendrán en los siguientes 500 millones de años
una segunda oportunidad




Véase:
Blog personal de Jorge Riechmann: http://tratarde.org/
Espacio dedicado a Jorge Riechmann en Amediavoz: http://amediavoz.com/riechmann.htm

(Esta entrada ha visto la luz porque me he visto obligada a escribir una "posible entrada de blog sobre el recital" para una asignatura de literatura -rima interna, ya lo sé-. Ésta es la original, y ya que la tenía que escribir, pues me parece oportuno publicarla; por motivos de extensión y académicos, la que voy a entregar ha sido sometida a recortes y censura).

martes, 25 de septiembre de 2012

Cuidado con lo que deseas...

Alguna vez, durante la adolescencia, se me pasó por la cabeza la idea de que estaría bien haber sido universitaria en Madrid durante los años 60, rebelarme contra la política del momento, luchar por un futuro mejor, correr delante de los grises...


¿Querías caldo? Pues toma dos tazas.

lunes, 24 de septiembre de 2012

No he sido capaz de leerme La sombra del viento


Verano. La época ideal para dejar de lado las novelas y libros teóricos que la carrera nos exige para acercarnos a otro tipo  de literatura. La oferta esta vez era muy amplia y, tras decepcionarme un poco con Juan José Millás, decidí hacerle caso a mi madre y leerme su segunda novela favorita. Con la primera, La casa de los espíritus, me llevé muy buen sabor de boca, así que pensé que con sus gustos tendría más suerte que con los de mi padre, fiel seguidor de El Capitán Alatriste. Pero esta vez mi mamá no acertó. No he sido capaz ni de llegar a la mitad de la novela. Y lo peor es que me da mucha rabia haber gastado tanto tiempo en intentar acabarla, ya que yo leo muy despacito.

Para empezar, señor Ruiz Zafón, debería saber que escribir bien no consiste en confeccionar una amalgama de palabras grandilocuentes ni anteponer siempre el adjetivo al nombre. Que sí, que es cierto que algunos lo han hecho y les ha quedado muy bien, pero es eso lo que distingue a Valle-Inclán de la gente de a pie, y personas como don Ramón María se cuentan con los dedos de las manos. Que sí, que es verdad que cuando la cosa sale bien das el pelotazo, pero éste no ha sido el caso, Carlos. Un best seller y todo lo que usted quiera, y seguramente a los lectores que están iniciándose les haya parecido una obra maestra digna de aparecer en las historias de la literatura, pero, personalmente, su prosa me aburre.

Intentando entender el fenómeno de masas que ha desencadenado esta novela, intuyo que lo que más ha llamado la atención ha sido su argumento. El joven Daniel Sempere se mueve tras la pista de un autor olvidado en medio de una Barcelona de posguerra. Eso es, el autor olvidado, el personaje que trabaja en una librería, el misterio por una novela de escasa tirada y que nadie parece conocer: la dignificación del libro. Carlos Ruiz Zafón se ha valido de la nostalgia de los amantes de la literatura, que en esta sociedad se sienten incomprendidos y la trama centrada en el misterio que desencadena una obra literaria los ha encandilado irremediablemente. No sé, a mí no me termina de convencer el argumento. Engancha, sí, pero le faltan matices, verosimilitud en los sucesos, y en su relación con las acciones de los personajes (y con ello no quiero decir que la novela tenga que ser realista en el sentido estricto de la palabra, para nada).

Pero lo que ya, definitivamente, me ha hecho darme por vencida en esta aventura literaria, ha sido lo siguiente:

Un soplo de aire frío silbó por el orificio de la cerradura, lamiéndome los dedos mientras insertaba la llave. El señor Fortuny había hecho instalar un cerrojo en la puerta de la habitación desocupada de su hijo que hacía tres del que tenía en la puerta del piso. Doña Aurora me miraba con aprensión, como si estuviésemos a punto de abrir la caja de Pandora.
Carlos Ruiz Zafón: La sombra del viento, Círculo de lectores, Barcelona, 2001. Pag 115

Si alguien entiende la parte en negrita, que me lo explique. Pero, señor Ruiz Zafón, o yo tengo problemas graves de comprensión o esto no tiene ni pies ni cabeza, y no me he pasado media vida basando mis textos en los principios de adecuación, coherencia y cohesión, como para perder el tiempo con los suyos. Si alguien me lee (cosa poco probable), puede que se indigne y que piense que no debo juzgar la obra sin terminarla, y no le falta razón, pero ésta no es una valoración objetiva y, además, en el título de la entrada, queda bien clara mi situación. Lo siento, me niego a continuar con ello con toda la oferta literaria que existe hoy en día.

Enhorabuena por su éxito, gracias por aproximar a la gente a la literatura, pero, por lo que a mí respecta, me paso a Tiempo de Silencio, que promete más que lo que usted me ofrece. Ahora bien, buena labor, al fin y al cabo, la de Carlos Ruiz Zafón: Mejor leer La sombra del viento que el Hola.

Y sé que me ha quedado muy pedante, pero no me sale de otra manera.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

LAS DOS CARAS OPUESTAS DE NORUEGA

Campus universitario de Tromsø, febrero de 2012. Sería, más o menos, las una de la tarde.




2 de Octubre se 2012. Playa de Solastranden, cerca de Stavanger. Serían las 8 de la tarde.





Y no podría elegir entre los dos momentos...

martes, 18 de septiembre de 2012

El adiós de la tirana


Me voy, dijo.
Y ese día en muchas casas se decidió descorchar una botella del mejor vino. “Esto hay que celebrarlo” “De buena nos hemos librado” “Ya sabía yo que esto llegaría”. Miradas ya por fin tranquilas y sonrisas de padres y madres que confiaban en que, a partir de ese momento, las cosas cambiarían a mejor; en que, al menos, sus hijos volverían a comer caliente.

Me voy, dijo.
En ese instante cientos de ojos se abrieron de par en par ante tanto desconcierto. “¿Por qué” Y las pocas palabras que todos escucharon fueron suficientes para saber que ese no era el día en que conocerían el motivo. “Se fue llorando” Dijo Lavender satisfecha. “Esa mujer no puede llorar. ¡Es demasiado malvada!” “¡Nigel! No digas esas cosas”. Pero la señorita Honey sabía que Nigel sólo se había atrevido a decir en voz alta lo que todo el mundo pensaba.

Me voy, dijo.
Algunos dicen que la vieron huir apresuradamente, sin decir nada a nadie, grande y orgullosa como sólo ella sabía ser, y portando aún entre los cabellos restos de la comida que los niños le tiraron desde la ventana.




Agatha Trunchbull abandonó, a la hora del almuerzo, la Escuela Primaria Crunchem. Lo que Matilda nunca se atrevió a contar a sus compañeros fue que, al día siguiente, comenzó a trabajar codo con codo con el Secretario de Estado para los Niños, Escuelas y Familias de Inglaterra.
Pocos años después, en las afueras de la ciudad se erigió una de las instituciones de enseñanza infantil más grandes de toda Europa. En ella, tras la pequeña alteración de algunas leyes, los métodos de tortura como el asfixiadero eran la atracción principal. 

18/09/2012
Blanca León González






lunes, 17 de septiembre de 2012

En México se piensa mucho en ti...

Hay ciudades tan descabaladas, tan faltas de sustancia histórica, tan traídas y llevadas por gobernantes arbitrarios, tan caprichosamente edificadas en desiertos, tan parcamente pobladas por una continuidad aprehensible de familias, tan lejanas de una mar o de un río,  tan ostentosas en el reparto de su menguada pobreza, tan favorecidas por un cielo espléndido que hace olvidar casi todos sus defectos, tan ingenuamente contentas de sí mismas al modo de las mozas quinceñas, tan globalmente adquiridas para el prestigio de una dinastía, tan dotadas de tesoros - por otra parte - que puedan ser olvidados los no realizados en su tiempo, tan proyectadas sin pasión pero con concupiscencia hacia el futuro, tan desasidas de una auténtica nobleza, tan pobladas de un pueblo achulapado, tan heroicas en ocasiones sin que se sepa a ciencia cierta por qué sino de un modo elemental y físico como el del campesino joven que de un salto cruza el río, tan abigarradas de sí mismas aunque en verdad el licor de que están ahítas no tenga nada de embriagador, tan insospechadamente en otro tiempo prepotentes sobre capitales extranjeras dotadas de dos catedrales y de varias colegiatas y de varios palacios encantados -un palacio encantado al menos para cada siglo-, tan incapaces para hablar su idioma con la recta entonación llana que le dan los pueblos situados hacia el norte a doscientos kilómetros de ella, tan sorprendidas por la llegada de un oro que puede convertirse en piedra, pero que tal vez se convierta en carrozas y troncos de caballos con gualdrapas doradas sobre fondo negro, tan carentes de una auténtica judería, tan llenas de hombres serios cuando son importantes y simpáticos cuando no son importantes, tan vueltas de espaldas a toda naturaleza -por lo menos hasta que en otro sitio se inventaron el tren eléctrico y la telesilla-, tan agitadas por tribunales eclesiásticos con relajación al brazo secular, tan poco visitadas por individuos auténticos de la raza nórdica, tan abundante de torpes teólogos y faltas de excelentes místicos, tan llenas de tonadilleras y de autores de comedias de costumbres, de comedias de enredo, de comedias de capa y espada, de comedias de café, de comedias de punto de honor, de comedias de linda tapada, de comedias de bajo coturno, de comedias de salón francés, de comedias del café no de comedia dell'arte, tan abufaradas de autobuses de dos pisos que echan humo cuanto más negro mejor sobre aceras donde va la gente con gabardina los días de sol frío, que no tienen catedral.


Luis Martín Santos, Tiempo de silencio





Ciudades que, si entender muy bien ni cómo ni por qué, te enamoran para siempre.

viernes, 25 de mayo de 2012

Aves sin nido

[...] La superficie de un lago cristalino donde se retrata la imagen de las gaviotas que no es tan apacible como el sueño con que los narcotizó el Amor batiendo sus nacaradas alas sobre la frente de Lucía y don Fernando. Sus corazones estrechados bajo la atmósfera de un solo aliento, latían también acompasados y felices. 
Mas ese descanso no fue como el eterno sopor de la materia.
El espíritu que no duerme y se agita, luchó con la fuerza del presentimiento, ese aviso misterioso de las almas buenas; sacudiendo el organismo de Lucía la despertó y le inspiró vacilación, temor, duda, todo ese engranaje complicados de sensaciones mixtas que acuden en las noches de insomnio. [...]

Clorinda Matto de Turner: Aves sin nido

Doña Bárbara no es una telenovela

[...] Aquí tiene las llaves de la casa. Ésta, más mohosa, es la de la sala. Puede que ya ni funcione, porque esa pieza no se ha vuelto a abrir. Ahí todo está tal como lo dejó el difunto, que en paz descanse.
Tal como lo dejó el difunto. Desde la hora y punto en que el difunto lo clavó en el bahareque.
Y la rápida asociación de aquellas dos frases de Antonio fue un instante decisivo en la vida se Santos Luzardo.
- Abre la sala.
Antonio obedeció y, después de batallar un rato contra la resistencia de la cerradura oxidada, abrió la puerta, cerrada hacía trece años.
Una fétida bocanada de aire confinado hizo retroceder a Santos; una cosa negra y asquerosa que saltó de las tinieblas, un murciélago, le apagó la luz de un aletazo.
Volvió a encenderla y penetró en la habitación, seguido por Antonio.
En efecto, todo estaba allí como lo dejara don José Luzardo: la mecedora donde murió, la lanza hundida en el muro.
Sin pronunciar una palabra, profundamente conmovido y con la conciencia de que realizaba un acto trascendental, Santos se acercó a la pared y, con un movimiento tan enérgico como el que debió hacer su padre para clavar la lanza homicida, la retiró del bahareque.
Era como sangre la herrumbre que cubría la hoja de acero. La retiró lejos de sí, al tiempo que le decía a Antonio:
- Así como he hecho yo con esto, ha tú con ese rencor que hace poco te oí expresar, que no es tuyo, por lo demás. Un Luzardo te lo impuso como un deber de lealtad; pero otro Luzardo te releva en este momento de esa monstruosa obligación. Ya es bastante con lo que han hecho los odios en esta tierra.
Y cuando Antonio, impresionado por estas palabras, se retiraba en silencio, agregó:
- Dispón lo necesario para que mañana se proceda a la reparación de la casa. Ya no venderé Altamira.
Volvió a meterse en la hamaca, sereno de espíritu, lleno de confianza en sí mismo.
Y entretanto, afuera, los rumores de la llanura arrullándole el sueño, como en los claros días de la infancia: el rasgueo del cuatro en el caney de los peones, los rebuznos de los burros que venían buscando el calor de las humaredas, los mugidos del ganado en los corrales, el croar de los sapos en las charcas de los contornos, la sinfonía persistente de los grillos sabaneros, y aquel silencio hondo, de soledades infinitas, de llano dormido bajo la luna, que era también cosa que se oía más allá que todos aquellos rumores.

Rómulo Gallegos: Doña Bárbara

sábado, 17 de marzo de 2012

Dos joyitas de Sab

Aquél que quiera experimentar en toda su plenitud estas emociones indescriptibles, viaje por los campos de Cuba con la persona querida. Atraviese con ella sus montes gigantescos, sus inmensas sabanas, sus pintorescas praderías: suba en sus empinados cerros, cubiertos de rica e inmarchitable verdura: escuche en la soledad de sus bosques el ruido de sus arroyos y el canto de sus sinsontes. Entonces sentirá aquella vida poderosa, inmensa, que no conocieron jamás los que habitan bajo el nebuloso cielo del norte: entonces habrá gozado en algunas hora toda una existencia de emociones... pero que no intente encontrarlas después en el cielo y tierra de otros países. No serán ya para él ni cielo ni tierra. (Cap. VI)


Un viaje es en la infancia origen del más inquieto placer y de la más exaltada alegría. El movimiento y la variedad son necesidades imperiosas de aquella edad en la que libre todavía el alma de pasiones agitadoras, pero sintiendo el desarrollo de su actividad naciente sin un objeto en que emplearla, lánzala, por decirlo así, a lo exterior; buscando en la novedad y en el bullicio un desahogo a la febril vivacidad que le agita. (Cap. IX)


miércoles, 29 de febrero de 2012

Ronquera

- Uff... y mañana viernes todo el día. Venga, ¡humo! - (Se abre la puerta de un coche) - ¡Mírala! Digo "humo" y se va.

- ¡A ver! Si me han echao'...

- ¿Qué tiene que ver Manu Chao con todo esto?

- Que llora cuando piensa en Chiapas.

- Te quiero.

(Silencio)

- Buenas noches.

(Se cierra la puerta de un coche)


Rescatado de un cuaderno de anotar la vida del 1 de abril de 2011

miércoles, 22 de febrero de 2012

La gran verbena de mi vida


No nos estamos formando en una universidad de prestigio, ni hemos sido iluminados por las grandes enseñanzas de un profesor eminente. No invertimos tardes y tardes divagando sobre literatura y política entre el humo de tabaco y los cafés. Perdemos valiosísimas horas en youtube, en el cine, en las canciones de eurovisión, en el botellón, en la cripta y en misantropar. Desde luego, jamás seremos nombres a inmortalizar en los libros de instituto, ni una Generación (sí, de esas que se escriben con mayúscula) de artistas incomprendidos y adelantados a su época. Y seguramente estemos destinados a ser docentes hasta que podamos jubilarnos. Pero tenemos un punto fuerte, y es que todo eso nos da igual.
Dejémosle el éxito y la gloria a Mariano José de Larra y a los escritores de best bellers. Nosotros tenemos carácter. Sabemos de lo que somos capaces y de lo que no. Y, desde luego, sabremos cómo sacarle partido a la vida, sabremos ser felices. No necesitamos los halagos de nadie: somos así, y ya está. Habernos conocido es simplemente algo genial que no dejará a ninguno indiferente. Y una de las mayores satisfacciones será tener siempre claro:
- Que tigo y migo no son personas.
- Que mezclar palabras grandilocuentes no es escribir bien.




Este desvarío ha aparecido en mi cuaderno de anotar la vida durante una clase de literatura en la que me habéis hecho mucha falta. No sabéis las ganas que tengo de veros, filólogos :)

martes, 21 de febrero de 2012

...

Me cuesta recordar mis pasos por el Carnaval ¿con quién estuve? ¿con quién me puse yo a bailar? Tardamos mucho en no volver a ver la luz del sol nacer. Tardamos tanto que salió un Aleph en un rincón. Desde entonces le pierdo la vista, no sé a lo que juega, no sé donde vuela, no sé donde está. ¿Dónde está mi corazón? ¿Dónde se ha ido a derrumbar mi corazón? Que alguien lo busque para mí. ¿Dónde está, que esta noche no duerme contigo? ¿Dónde está mi corazón? Que alguien le diga que volví, que alguien le diga que pasó lo peor... que esta noche me muero de frío. ¿Dónde está? Que alguien lo busque para mí, que alguien lo ate para ti... ¡Que alguien lo encuentre y le diga que lo estoy buscando por toda la ciudad! ¿Qué fue lo que vio desde el rincón del comedor que le hizo largarse de aquí sin ganas de volver? La vida es una vez le intentaba yo explicar: "exprime lo mejor". Y, entonces, se largó. Y así fue como apenas recuerdo que perdí los besos, las ganas de hacerlo, las ganas de ti... Es no hacer lo que hacen los de más lo que le habrá hecho regresar a su mundo perfecto. Lo doy por perdido: de allí nadie ha vuelto jamás.

http://youtu.be/qFg9OVEGUIg


Siempre me pareció una tía gachosa... pero la canción hoy me viene al pelo

lunes, 30 de enero de 2012

Sucede

que aunque ya está bien entradito el invierno en todo el hemisferio norte, yo no puedo dejar de pensar en este poema... así que, puesto que tengo este blog más abandonado que de costumbre, y con el gran Yann Tiersen tocando la banda sonora, aquí quedan las palabras de Ángel.


El otoño se acerca con muy poco ruido:
apagadas cigarras, unos grillos apenas,
defienden el reducto
de un verano obstinado en perpetuarse,
cuya suntuosa cola aún brilla hacia el oeste.

Se diría que aquí no pasa nada,
pero un silencio súbito ilumina el prodigio:
ha pasado
un ángel
que se llamaba luz, o fuego, o vida.

Y lo perdimos para siempre.

Ángel González
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