lunes, 30 de enero de 2012

Sucede

que aunque ya está bien entradito el invierno en todo el hemisferio norte, yo no puedo dejar de pensar en este poema... así que, puesto que tengo este blog más abandonado que de costumbre, y con el gran Yann Tiersen tocando la banda sonora, aquí quedan las palabras de Ángel.


El otoño se acerca con muy poco ruido:
apagadas cigarras, unos grillos apenas,
defienden el reducto
de un verano obstinado en perpetuarse,
cuya suntuosa cola aún brilla hacia el oeste.

Se diría que aquí no pasa nada,
pero un silencio súbito ilumina el prodigio:
ha pasado
un ángel
que se llamaba luz, o fuego, o vida.

Y lo perdimos para siempre.

Ángel González
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