lunes, 24 de septiembre de 2012

No he sido capaz de leerme La sombra del viento


Verano. La época ideal para dejar de lado las novelas y libros teóricos que la carrera nos exige para acercarnos a otro tipo  de literatura. La oferta esta vez era muy amplia y, tras decepcionarme un poco con Juan José Millás, decidí hacerle caso a mi madre y leerme su segunda novela favorita. Con la primera, La casa de los espíritus, me llevé muy buen sabor de boca, así que pensé que con sus gustos tendría más suerte que con los de mi padre, fiel seguidor de El Capitán Alatriste. Pero esta vez mi mamá no acertó. No he sido capaz ni de llegar a la mitad de la novela. Y lo peor es que me da mucha rabia haber gastado tanto tiempo en intentar acabarla, ya que yo leo muy despacito.

Para empezar, señor Ruiz Zafón, debería saber que escribir bien no consiste en confeccionar una amalgama de palabras grandilocuentes ni anteponer siempre el adjetivo al nombre. Que sí, que es cierto que algunos lo han hecho y les ha quedado muy bien, pero es eso lo que distingue a Valle-Inclán de la gente de a pie, y personas como don Ramón María se cuentan con los dedos de las manos. Que sí, que es verdad que cuando la cosa sale bien das el pelotazo, pero éste no ha sido el caso, Carlos. Un best seller y todo lo que usted quiera, y seguramente a los lectores que están iniciándose les haya parecido una obra maestra digna de aparecer en las historias de la literatura, pero, personalmente, su prosa me aburre.

Intentando entender el fenómeno de masas que ha desencadenado esta novela, intuyo que lo que más ha llamado la atención ha sido su argumento. El joven Daniel Sempere se mueve tras la pista de un autor olvidado en medio de una Barcelona de posguerra. Eso es, el autor olvidado, el personaje que trabaja en una librería, el misterio por una novela de escasa tirada y que nadie parece conocer: la dignificación del libro. Carlos Ruiz Zafón se ha valido de la nostalgia de los amantes de la literatura, que en esta sociedad se sienten incomprendidos y la trama centrada en el misterio que desencadena una obra literaria los ha encandilado irremediablemente. No sé, a mí no me termina de convencer el argumento. Engancha, sí, pero le faltan matices, verosimilitud en los sucesos, y en su relación con las acciones de los personajes (y con ello no quiero decir que la novela tenga que ser realista en el sentido estricto de la palabra, para nada).

Pero lo que ya, definitivamente, me ha hecho darme por vencida en esta aventura literaria, ha sido lo siguiente:

Un soplo de aire frío silbó por el orificio de la cerradura, lamiéndome los dedos mientras insertaba la llave. El señor Fortuny había hecho instalar un cerrojo en la puerta de la habitación desocupada de su hijo que hacía tres del que tenía en la puerta del piso. Doña Aurora me miraba con aprensión, como si estuviésemos a punto de abrir la caja de Pandora.
Carlos Ruiz Zafón: La sombra del viento, Círculo de lectores, Barcelona, 2001. Pag 115

Si alguien entiende la parte en negrita, que me lo explique. Pero, señor Ruiz Zafón, o yo tengo problemas graves de comprensión o esto no tiene ni pies ni cabeza, y no me he pasado media vida basando mis textos en los principios de adecuación, coherencia y cohesión, como para perder el tiempo con los suyos. Si alguien me lee (cosa poco probable), puede que se indigne y que piense que no debo juzgar la obra sin terminarla, y no le falta razón, pero ésta no es una valoración objetiva y, además, en el título de la entrada, queda bien clara mi situación. Lo siento, me niego a continuar con ello con toda la oferta literaria que existe hoy en día.

Enhorabuena por su éxito, gracias por aproximar a la gente a la literatura, pero, por lo que a mí respecta, me paso a Tiempo de Silencio, que promete más que lo que usted me ofrece. Ahora bien, buena labor, al fin y al cabo, la de Carlos Ruiz Zafón: Mejor leer La sombra del viento que el Hola.

Y sé que me ha quedado muy pedante, pero no me sale de otra manera.

2 comentarios :

  1. Entiendo que el cerrojo es tres veces más grande que el de la puerta del piso :P. Lo que no sé es si es una forma correcta, en el panhispánico no aparece nada y buscando un poco por Google tampoco.

    Eso sí, chirría bastante xD

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  2. Yo tampoco entendí lo de "la calle estaba cubierta por una neblina azul" repitiéndose aquí y allá a lo largo del libro. Si salgo a la calle y me encuentro una neblina así, me meto corriendo de vuelta a casa.

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