lunes, 24 de febrero de 2014

¡Tu oportunidad! Nº 1357


Buenos días a todas y a todos. Mi nombre es Ana María Pastor, ¿pero les hace gracia? Oigan, un poco de respeto, que es un apellido de pueblo, pero tan digno como cualquier otro, que por lo menos tiene un significado, no como los de los políticos… Wert, Aznar… a ver qué quiere decir eso. No, si yo no me ofendo, pero como se reían, pues que no me enteraba del por qué de la gracia. Ya, ya, lo comprendo, sí, es que me pongo nerviosa con estas cosas. Bueno, ¿sigo, no?

Pues verán, yo venía aquí porque quiero emprender, y creo que a ustedes les puede interesar mi perfil. Porque entre nosotros, todos esos niños que hay ahí fuera, por mucha preparación que tengan, les cuentan siempre lo mismo, ¿a que sí? Pero yo soy distinta, porque seguro que mujeres de mi edad han pasado muy pocas por aquí, ¿verdad? Pues esa es una de mis propuestas de valor, ¿qué les parece? Ahí es na’, nada quiero decir… Gracias, gracias; sí, yo es que también me he formado, y lo mío me costó… que vaya con las cosas que teníamos que aprender. Pero ahora estoy muy contenta, porque gracias a mi esfuerzo me siento perfectamente capacitada para formar parte de su plantilla.

¿Mi empresa? Bueno, se podría decir que estamos empezando… Nos movemos poquito todavía, probando la versión beta o como lo quieran llamar. Y… ah, sí, nuestro propósito es básicamente la satisfacción de los clientes afectados por una determinada entidad bancaria, de manera que estos vuelvan a depositar su confianza y sus ahorros en su banco de toda la vida, solventando de este modo uno de los mayores conflictos de nuestra sociedad actual y participando en el impulso que tanto necesita la economía de este país, ¿qué les ha parecido?

Gracias, gracias. Sí, la idea fue mía, se me ocurrió a mí sola. En el curso me dijeron que no tendría mucho futuro, pero hay que confiar en nuestros sueños ¿verdad?, hasta hacerlos realidad. Y eso es lo que estoy haciendo. Claro, claro, además, que ustedes parecen mucho más formales y mejor preparados, dónde va a parar con esa gente. A ver, con todos mis respetos, pero seguro que entre unos y otros no hay color, aunque el curso es verdad que estuvo muy bien y muy entretenido. En el centro de la mujer, sí señores. Y aprendimos mucho, bueno, que ya lo están viendo como quien dice...

De momento estoy yo sola, bueno, y al niño a veces le pido que me ayude con el ordenador, pero le cuesta hacerme caso, ya saben, la edad. Pero cuando el negocio crezca eso se va a acabar, porque generaré empleo para dos informáticos como mínimo, y para algún otro ingeniero, que seguro que hace falta para algo; y claro, el gestor, la secretaria, todo lo que sea preciso, que lo importante es crear puestos de trabajo. Bueno, pero si prefieren que pongamos los minijobs esos que han salido ahora a mí no me importa, que ustedes entienden más que yo, así que a mandar.

Pues miren, todo surgió porque yo me di cuenta de que había mucha gente que estaba enfadada con los bancos. Que si las preferentes, los préstamos, la hipoteca, qué sé yo… Y claro, si les dicen que no les pueden dar el dinero, por algo será, ¿no? Que de donde no hay, no se puede sacar. Yo no me he quejado desde luego. Sobre todo por lo de mi cuñado, bueno, el cuñado de mi marido. Pobrecillo, está pasando unos meses… Claro, todo el mundo encima de él, por la calle y todo, que el hombre anda con unos sofocos… Al menos todavía trabaja, que no es poco. Pero es que hasta eso parece que es pecado hoy en día. Pues señores, si el banco no tiene dinero, ¿qué va a hacer él? ¿pintarlo?, ¿echarse del trabajo? ¡A ver qué culpa tiene el pobre!

Pero a lo que íbamos, como les iba diciendo, yo con todo esto del cuñado de mi marido empecé a pensar… Y llegué a la conclusión de que el banco no tiene dinero, pero sí que tiene otras reliquias que puede ofrecerle a los clientes a cambio de módicas cuentas de ahorros. Vamos, que viene a ser un poco como lo de la vajilla de cocina que regalaban antes, ¿me entienden? Pero claro, la cosa no está como para comprar vajillas. Pero oigan, yo sé que todos los bancos tienen mucha “especie”, que se dice ahora, de proyectos que hicieron antes, y eso con el tiempo tiene que pasar a ser una reliquia, como no puede ser de otra manera.

Ya me dirán si no es buen negocio: cantidades de productos completamente gratuitas para el empresario y que tienen un valor añadido por su antigüedad. Es para hacerse de oro, vamos. Yo, bueno, y mi chico también, de momento hemos probado sólo con cositas pequeñas, ya saben: bolígrafos, lápices, tarjeteros… pero oigan, que algunos tienen ya más de quince años. Y ahora lo vintage está a la orden del día, que lo sé yo. Miren, aquí les traigo una muestra de donde el cuñado de mi marido, del 2002, impecable que está, ¡eh!, y si le dan la vuelta viene lo mejor: ¡conversor de pesetas a euros! Que de eso ya no se fabrica. Una reliquia, ya se lo dije.

Bueno, y poco más, ¿qué les ha parecido? Sí, sí, me espero un momentito… Uy, uy, uy, qué nervios, madre mía… ¿Ya?... ¡Ay, no me digan!... ¡Ay, qué ilusión más grande!... Sí, díganme. Uy, no va a haber ningún problema con eso, ¡al contrario! Yo les cuento lo que haga falta. ¿Pues no era aprender unos de otros lo más importante? Pues, eso, que yo también tendré cosillas que aportar… Pero ¿de verdad que estoy dentro? ¡Ay, sí! ¡Qué bien! Sí, sí, y además lo del cuñado de mi marido tiene mucho historial, ¿no ven que ha sido emprendedor toda su vida? Si quieren le puedo decir de que venga un día a explicarnos cosas, y así se hace un poquito de publicidad el hombre, que lo está pasando muy mal. Ah, bueno, claro, las normas. Bueno, no habrá problema, yo intentaré explicarlo entonces.

Bueno, me voy ya, ¿no?, que hay gente esperando… Sí, espero que me llamen. Muchas gracias, de verdad, no se imaginan lo feliz que estoy ahora, que no lloro por el rímel, que si no… Lo único por lo que lo siento es por el niño y por mi marido, que se van a quedar muy solos… seguro que me dejan la casa hecha unos zorros, pero bueno, ahora es mi oportunidad, ¿verdad? Eso es, mi oportunidad. ¡Madre mía, qué bien suena! Lo dicho, muchísimas gracias otra vez. Oigan, una última cosa, ¿esto qué día lo echan?



Blanca León González

miércoles, 12 de febrero de 2014

Maneras de salir del shock postpremioplaneta

El adolescente que no se gobierna siempre recoge lo peor del niño que lo precedió, generalmente lo que se relaciona con los caprichos y las pataletas, y deja al joven que le sucede las frustraciones y contradicción de lo que no logró resolver, como si en el comportamiento todo se mantuviera crudo, y entre el niño, el adolescente y el joven no hubiese otro reconocimiento que el de las deudas impagadas. Los tres formando una sociedad de irresolutos, cada cual con sus penalidades y sin saber a quién acudir. Una sociedad de intereses contrapuestos y beligerantes. 

Luis Mateo Díez: La cabeza en llamas


domingo, 9 de febrero de 2014

Mis 10 películas españolas favoritas

Mucha gente me critica porque me gusta el cine español,
yo critico a mucha gente porque prefieren las películas comerciales para adolescentes.
Así que estamos en paz. 


Ya que esta noche se celebra la gala de los Premios Goya, y que nuevamente me dejaré caer en el sofá para tragármela de principio a fin (cruzo los dedos para que no haya un numerito musical como el del 25 aniversario), también dejo por aquí las que son, hasta la fecha, mis diez películas preferidas del cine español. Aviso, no van por orden de preferencia, de hecho es muy complicado establecer un orden de preferencia.

1. El milagro de P. Tinto (Javier Fesser)




2. Belle Époque (Fernando Trueba) 




3. La lengua de las mariposas (José Luis Cuerda)




4. Volver (Pedro Almodóvar)



5. Los santos inocentes (Mario Camus)




6. Tesis (Alejandro Amenábar)




7. El día de la bestia (Álex de la Iglesia)




8. El desencanto (Jaime Chávarri)




9. Arrugas  (Ignacio Ferreras)




10. El laberinto del fauno (Guillermo del Toro)







Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...